Capitulo I
Amanecía, y el nuevo sol pintaba de oro las ondas de un mar tranquilo.
Chapoteaba un pesquero a un kilómetro de la costa cuando, de pronto, rasgó el
aire la voz llamando a la Bandada de la Comida y una multitud de mil gaviotas
se aglomeró para regatear y luchar por cada pizca de comida. Comenzaba otro
día de ajetreos. Pero alejado y solitario, más allá de barcas y playas, está
practicando Juan Salvador Gaviota. A treinta metros de altura, bajó sus pies
palmeados, alzó su pico, y se esforzó por mantener en sus alas esa dolorosa y
difícil posición requerida para lograr un vuelo pausado. Aminoró su velocidad
hasta que el viento no fue mas que un susurro en su cara, hasta que el océano
pareció detenerse allá abajo. Entornó los ojos en feroz concentración, contuvo
el aliento, forzó aquella torsión un... sólo... centímetro... más..
Esto es parte del primer capitulo del primer libro que leí de muy pequeño,
Juan Salvador Gaviota Por Richard Bach